
Caso de estudio · Russafa, Valencia
Imprenta Giorgeta, el local que ya no imprimía nada.
Una nave que durante siete años guardó máquinas en silencio. La compramos a quien la mantuvo en pie, conservamos lo que merecía quedarse y la convertimos en cinco viviendas. Esta es su crónica, de la persiana echada a la luz que vuelve a entrar.
- Ubicación
- Russafa, Valencia
- Origen
- Antigua imprenta
- Resultado
- Cinco apartahoteles
- Carácter
- Roble y hierro visto
El barrio
Russafa no se reforma contra su historia. Se reforma con ella.
Durante décadas, Russafa fue un barrio de oficios. Talleres, imprentas, pequeños almacenes que abrían su persiana cada mañana. La de Giorgeta era una de ellas, y su fachada todavía cuenta de qué época venía.
Intervenir aquí obliga a una disciplina: cada decisión convive con vecinos que recuerdan lo que había antes. Por eso trabajamos hacia dentro, sin alterar la lectura de la calle, y dejamos que el barrio reconozca todavía el local que fue.

La obra, en orden
De la persiana echada a la escritura: una crónica documentada.
- Antes
Siete años de silencio
El local llevaba siete años sin actividad cuando lo visitamos por primera vez. Las máquinas seguían ahí, cubiertas de polvo y de papel amarillo. Vicent, su anterior dueño, había mantenido la persiana echada desde el último encargo. No vendía por necesidad, sino porque sabía que la imprenta no volvería a imprimir nada.
- El diagnóstico
Lo que merecía quedarse
Antes de mover una sola viga, documentamos cada elemento. Los techos de más de cuatro metros, la estructura de hierro original, el suelo hidráulico bajo dos capas de linóleo. Decidimos qué conservar no por nostalgia, sino porque era bueno. La carpintería de roble se quedaba; el falso techo de los años ochenta, no.
- La obra
Cinco viviendas dentro de una nave
Dividir una nave diáfana en cinco apartahoteles exige respetar la luz que entra por los ventanales altos. Levantamos tabiques que no llegan al techo original, conservando la sensación de volumen. Cada unidad recibió cocina, baño y un panelado de roble que dialoga con la madera que ya estaba.
- El detalle
Roble, hierro y luz de Russafa
El panelado de roble recorre las zonas de día y enmarca los dormitorios. El hierro de la estructura quedó visto, lijado y protegido, como testigo del oficio que albergó el local. La luz, que antes servía para revisar pruebas de imprenta, ahora entra limpia sobre cinco hogares terminados.
- Después
Un local que vuelve a tener voz
Lo que durante siete años no imprimió nada hoy alberga a quien pasa unos días en Russafa. La memoria de Vicent y de su imprenta no se borró: se conservó en la madera, en el hierro y en el nombre con el que seguimos llamando a esta casa.
«Vicent no nos vendió un local. Nos confió una parte de su vida de trabajo. Reformar bien era la única forma de devolverle el respeto.»
Andrés Fragoso · Sobre la compra de la imprenta
Antes y después
Lo mismo, mirado dos veces. La obra cuenta sola la diferencia.
Antes
Después
Antes
Después
Antes
DespuésLa casa terminada
Seis miradas a las cinco viviendas que hoy ocupan la nave.






¿Tiene una casa como esta?
Cada local que parece acabado guarda, casi siempre, otra historia por contar.
Si tiene una propiedad que ya no usa, hablemos. La estudiamos con el mismo respeto con el que estudiamos la imprenta de Vicent, y le hacemos una oferta clara.
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